lunes, 16 de diciembre de 2013

Una mirada entre mil

Cuando tus amigos de verdad, en lugar de felicitarte la Navidad con un Christmas clasicote te regalan sus mejores deseos con vídeos como éste, sólo tienes ganas de compartirlo para celebrar lo bonita que puede llegar a ser la vida...

viernes, 13 de diciembre de 2013

Evento audiológico

Hace unos días, la Fundación Alain Afflelou decidió contar nuevamente con este blog para un agradable encuentro en una de sus sedes de  Madrid (podéis leer el anterior aquí). Como muy a mi pesar, llegué tarde debido a una reunión en un hospital y una faringitis fulminante me ha tenido muda en todos los lenguajes durante una semana, le he pedido a mi preciosísima compañera E. que escribiera el post correspondiente porque además, está mucho más especializada que yo en temas audiológicos. 

Feliz fin de semana a todos : )



Como otros muchos días, mi compi de al lado me hizo un regalo maravilloso… la mejor de sus sonrisas y además, la invitación para asistir con ella a un taller que organizaba Alain Afflelou sobre discapacidad auditiva. Sin pensármelo, le dije que sí, ya que como logopeda es un mundo que me interesa profesional y personalmente.

Fue un encuentro muy interesante pues, entre otras cosas nos hablaron sobre la anatomía y fisiología del oído, los diferentes grados de pérdida auditiva, la importancia de la detección temprana, los cribados auditivos, los distintos tipos de pruebas para valorar la pérdida, la relación entre lenguaje y pensamiento, lo importante que es establecer una buena coordinación entre la familia el centro educativo y el logopeda, la persistencia y el trabajo de la familia, etc.

También estuvimos en contacto con las técnologías y dispositivos que se usan en el mercado actualmente, además de practicar con ellos: audífonos, implantes cocleares, petacas, gafas retroauriculares, diapasones…

Pero sin duda, uno de los mejores momentos de esta charla-taller, fue el testimonio de Francisco y su mamá. Él, con seis años, nos contó cómo es sordo de nacimiento y lleva un implante coclear bilateral, puesto desde los quince meses. Relató cómo lo vivió desde pequeño, cómo jugaba, cómo iba a clase, cómo aprendió sus primeras palabras… ¡¡Nos hizo hasta un dibujo del oído!! con su cóclea, su caracol, incluso los huesecillos del oído... ¡¡señalando cada uno de ellos!! ¡¡impresionante!! ¡¡con una claridad al hablar sorprendente!!. Su madre no dejaba de mirarlo visiblemente emocionada y muy orgullosa. 

Desde aquí, enhorabuena a la familia de este pequeño gran luchador, a su escuela infantil y a su actual colegio, a su logopeda y a Francisco, que han hecho un gran trabajo.

Y gracias a Alain Afflelou por organizar este tipo de encuentros tan enriquecedores y a nuestra terapeuta tempranera por invitarme.




miércoles, 4 de diciembre de 2013

Muñecotes de nieve

Hoy os traigo unos originales muñecos de nieve fruto de la creatividad de nuestra genial compañera C. y que son altamente recomendables para familias y terapeutas con muuuuucho trabajo y muyyyyy poquito tiempo para innovar en decoraciones complicadas.

Materiales:

-Botellas de plástico.
-Corchopán (qué palabro tan gracioso).
-Ojitos
-Cartulina y lazos varios.



Procedimiento:

1. Desmenuzamos el corchopán.
2. Metemos las bolitas en la botella.
3. Embellecemos al gusto.
4. Les sacamos una foto porque son adorables.



Por cierto, si tenéis bebés y os apetece pasaros el próximo domingo 8 de diciembre por Dabadum , una terapeuta que no lo puede pasar peor hablando público mientras piensa ay Señor llévame pronto, estará impartiendo un taller de Masaje infantil de 4 a 5 de la tarde ;)

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Atención Temprana en contextos naturales y centrada en la familia

Gracias a mi majísimo amigo Ló, que me mantiene puntualmente informada de todo lo que organiza FEAPS, la semana pasada tuve la oportunidad de acudir a la conferencia que el profesor Robert A. McWilliam ofreció en Madrid sobre un interesante modelo de Atención Temprana  muy extendido desde hace unos años en Estados Unidos y que ya han empezado a implementar con éxito en otros lugares como nuestra vecina Portugal.

A diferencia del modelo actual de nuestro país, en el que los niños asisten semanalmente al hospital o a los centros de referencia a recibir las terapias, en éste, todo el proceso se lleva a cabo en el propio entorno del niño (esencialmente el hogar o la escuela), ya que los padres y cuidadores principales tienen una gran repercusión en los más pequeños y la Atención Temprana, fue concebida teóricamente para ayudar a las familias aprovechando las oportunidades de aprendizaje diario en contextos naturales.

Por otro lado, cada vez más estudios científicos e investigaciones sólidas avalan que los niños, al estar en constante aprendizaje (a diferencia de los adultos que podemos tomar lecciones aisladamente), integran mucho mejor lo que les enseñan los padres en casa o los profesores en el colegio que los profesionales sociosanitarios en ambientes que no conocen.

Además, todas las familias si cuentan con los adecuados apoyos, pueden ayudar al niño. Robert utilizó para reforzar esta idea la acertada metáfora de los móviles de cuna para bebés, en los que si una parte se tambalea, lo hacen también las demás y si todas están equilibradas, funcionan armoniosamente en su conjunto. Así que, según este modelo, el principal papel del terapeuta es trabajar por dar soporte a la familia o la escuela y no tanto intervenir directamente con el niño. De hecho, cuando el profesional va a las casas o a los centros escolares, no es el que se tira al suelo con el niño para jugar, sino que consulta con los padres o los maestros cuáles son sus principales preocupaciones y en función de las mismas, establecen los objetivos funcionales de tratamiento de manera consensuada, sugiriendo sin imponer.

Fuente

Surgió entonces la controvertida pregunta de si los progenitores deben convertirse en terapeutas de sus hijos. El profesor contestó que la labor de ser padre o madre ya es suficientemente importante y conlleva muchísimo compromiso como para ser además los responsables de las terapias, así que lo que se les pide es que realicen dicha función como cualquier otro (hablándoles, jugando, enseñándoles habilidades de autocuidado, gestionando su comportamiento...), pero con el respaldo de un profesional que les asesore sobre cómo afrontar las necesidades que ellos les planteen.

El profesional de referencia, es sólo uno (a diferencia de los Centros de Atención Temprana en los que los niños pueden llegar a estar con tres diferentes) que se elige en función de su especialización, horarios, proximidad geográfica y características personales (por ejemplo si la familia es de habla hispana, un terapeuta que hable español es el elegido).

Desde mi punto de vista, este modelo en sí es prometedor y por supuesto el ideal, ya que es bastante sensato pensar que apostar por la familia y por una intervención en el propio contexto del niño, siempre va a ser más positivo que sacar al niño de casa o del cole tres veces por semana para acudir a un centro de tratamiento. Entre otras razones, porque esta práctica supone un gran impacto en toda la dinámica familiar, incluyendo repercusiones económicas, teniendo en cuenta que muchos padres tienen que dejar de trabajar para hacerse cargo de todas las terapias.

La pregunta es, ¿está nuestro país preparado para un cambio así?... Pues valorando las preguntas del público soy un poco pesimista, la verdad. Todo eran pegas y ninguna crítica realmente constructiva. Al pobre hombre casi le da da un síncope cuando uno de los asistentes le preguntó "qué ocurre si nos encontramos con una familia patológica". El profesor tomó aire y le dijo que siempre había que hablar con muchísimo respeto de las familias y que no existía ninguna patológica, en todo caso, con necesidades de apoyo emocionales y que se buscaría el profesional adecuado en esa circunstancia. 

Tampoco fue muy bien acogido el hecho de que el grueso de la intervención fuera asumida por un solo profesional, a pesar de que se hizo gran énfasis en que éste tendría una alta cualificación y estaría orientado por un equipo transdisciplinar. A mí particularmente es algo que no me quita el sueño. Si en mi Centro por ejemplo, debido a cuestiones de agenda, un niño no puede entrar inicialmente en Terapia Ocupacional a entrenarse en Actividades de la Vida Diaria y puntualmente desde otra disciplina se le enseña a abotonarse la chaqueta, tampoco me parece tanto drama; prefiero eso a que el niño dependa continuamente de alguien cuando tenga frío. Al igual que yo he recurrido a las logopedas cuando he necesitado utilizar un sistema de comunicación aumentativo o alternativo y ellas me han ayudado siempre sin ningún tipo de recelo. Creo que el bienestar del niño tiene que estar por encima de cualquier ego profesional, pero insisto en que es una opinión muy personal fruto de muchos años de reflexión.

Quizá la duda más razonable sea la que se refiere a la ratio familia/terapeuta, ya que con este modelo, que incluye muchos desplazamientos, atiendes a lo sumo cuatro familias al día frente a las doce de media que podemos ver en un centro cualquiera. En este sentido, el experto comentaba sentirse mucho más tranquilo moralmente atendiendo a tres familias con una calidad extraordinaria, que a ocho con mediocridad. Algo que, lógicamente, compartimos todos los que nos dedicamos a este campo pero que hoy por hoy y contemplando el panorama, es inviable.

Veremos si el futuro nos sorprende trabajando con este paradigma mucho más coherente que el que manejamos ahora y sobre todo, más cercano a las necesidades reales de las familias y especialmente, de nuestros niños, porque cada día debería ser su Día Universal...

Habitación de  nuestro precioso H. con todo su material de Estimulación








jueves, 14 de noviembre de 2013

Cuidarse para cuidar

Seguramente, muchos de vosotros hayáis oído hablar del síndrome de burnout o del cuidador quemado que hace referencia a los síntomas físicos y psíquicos que experimenta alguien cuando lleva un tiempo prolongado dedicándose a la atención exclusiva de una persona enferma o con distintas necesidades de apoyo.

Esta condición puede darse tanto en familiares que no reciben ningún tipo de ayuda y se convierten en el soporte principal de todas las atenciones, como en profesionales cuyo trabajo conlleva un alto grado de compromiso emocional.

Entre las primeras pautas de intervención que los papás de nuestros niños se llevan a casa, está una por encima de todas y es la de CUIDARSE. Insistimos mucho en que si ellos no se sienten bien, sus hijos tampoco lo van a estar. Tan importante es saber jugar de manera funcional con los niños para desarrollar sus múltiples capacidades, como que los papás se encuentren fuertes a la hora de afrontar los muchos desafíos que tienen por delante.

Igualmente, los que trabajamos a diario con adultos o niños con diversidad funcional, también tenemos la responsabilidad de hallarnos en las mejores condiciones para poder dar lo mejor de nosotros mismos.

He estado pensando en varios recursos amables o estrategias sencillas a los que podemos acudir para reclutar un poco de paz, cargar las pilas y afrontar esta labor que, aunque muy gratificante, en algunas ocasiones pone a prueba nuestro delicado equilibrio emocional. Aquí va mi particular lista:

La mecedora:


A pesar de que tradicionalmente esté asociada a mujeres embarazadas (incuso Jean Ayres habla en su libro La integración sensorial y el niño sobre un estudio de terapeutas ocupacionales que utilizaron la mecedora durante la gestación) o mamás con un retoño en brazos, lo cierto es que os la recomiendo como medio para recuperarse del estrés de manera casi inmediata. No creo que sea casualidad que todas las visitas que pasan por mi salón, se vayan a ella de manera instintiva y en pocos segundos experimenten un dulce sosiego balancéandose.

Los baños de espuma o sales:

Bien porque nos conecta con nuestra etapa intrauterina en la que nos desarrollamos en un medio acuático, o bien porque el agua calentita baja la tensión, los baños generalmente siempre son una buen manera de liberar agotamiento por todos los poros de la piel.

Dieta con caprichos:

Sabemos que comer variado y sano es lo más adecuado, pero de vez en cuando, tampoco pasa nada por darnos un pequeño homenaje e introducir en el menú algún dulce o salado que nos alegre la jornada. En el vestuario de nuestro Centro conviven en feliz armonía las fiambreras de frutas con las cajas de bombones y tan ricamente que estamos. 



Casita de reposo:

Es una recomendación que hacemos para los niños que necesitan descansar de la sobrecarga sensorial (luces, sonidos, movimientos...) pero igualmente aconsejable para adultos. Consiste en disponer de un rincón tranquilo en el hogar al cual poder acudir para recuperar la calma siempre que nos sintamos desbordados. Debe ser un espacio silencioso, cómodo, suave, con música relajante y preferiblemente en penumbra. Podemos incluir cojines, mantitas, bolsas térmicas de semillas o hierbas aromáticas, un saco grande relleno de granos para sentarse... y en general cualquier tipo de elemento que nos ayude a ver algo de luz en la oscuridad.

Masajes:

Mejor con presión profunda, utilizando aceites vegetales (por ejemplo, el de almendras) o con esencias como la lavanda y que no contengan parafina.

Rodearse de "buena gente" y de psicología positiva:

Si ya habitualmente conviene mantener alejados de nuestro entorno a los chupópteros emocionales que nos amargan y no nos aportan nada a nuestra vida, mucho más hay que hacerlo cuando gran parte de nuestra energía tiene que estar al servicio de personas muy vulnerables. Así que toca empoderarse, seleccionar atentamente con quíen compartimos nuestras preocupaciones, respirar hondo, echarle mucho humor al día a día y llegado el caso si lo creemos necesario, buscar un psicólogo de confianza que nos guíe en un trabajo de desarrollo personal que ayude a saber gestionar mejor determinados sentimientos para ser un poco más felices con las circunstancias que tenemos.

Por último, y para mí el más importante de la lista, sería sobre todo liberarse de la culpa cuando nos regalemos el autocuidado mental. Los seres humanos (especialmente las mujeres como se puede comprobar en este magnífico texto de Faktoría Lila) habitualmente tenemos una tendencia suicida a cargar sobre nuestros hombros el inmenso peso del mundo y por si acaso no lo conseguimos, encima nos sentimos fatal cuando nos dedicamos un necesario y merecidísimo tiempo de desconexión. Así que, a reconciliarnos con nosotros mismos y a mimarnos mucho.

¿Y vosotros?, ¿os animáis a contarnos cuáles son vuestras tácticas para recuperar las fuerzas?...

jueves, 7 de noviembre de 2013

Ese gran aliado terapéutico llamado motivación

En nuestro Centro, generalmente, los niños trabajan juegan con su correspondiente terapeuta en cada departamento. Pero de vez en cuando, hacemos visitas a las salas vecinas para que los niños interaccionen y nosotras podamos valorar también otros aspectos que no se pueden observar en tratamientos individuales. Además, es una manera de que ellos encuentren nuevas motivaciones que les estimulen a participar en diferentes dinámicas. La experiencia siempre es gratamente positiva y podría poneros ejemplos diarios de lo mucho que se benefician los peques de estos encuentros. El último ha estado protagonizado por nuestros adorables D., de dos años y J., de cuatro. 

Ella se quedó prendada de él la misma tarde que se conocieron y J. prometió con su mirada bajarle la luna, las estrellas y el cielo entero en cuanto encontrase una escalera los suficientemente alta. Desde entonces, son inmensamente felices cada vez que tienen la oportunidad de compartir tiempos y espacios.

El otro día, D. estaba encima de la pelota terapéutica batallando por su control postural mientras yo intentaba que abriera las manos ofreciéndole diferentes juguetes. Aunque todavía no habla, se hace entender perfectamente y no dejaba de señalarme un baloncito que le encanta porque le recuerda a J. Le dije que no estaba segura de que él hubiera venido, pero que podíamos buscar a otro niño para que jugara con nosotras. Pareció un poco desilusionada pero conforme. Entonces, justo cuando ya íbamos a salir por la puerta, apareció mi compañera L. con su querido amigo. 

Bueno, bueno, bueno... ¡¡Parecía la mañana de Reyes aquello!! Una alegría, un brillo en los ojos, unos abrazos... Os puedo asegurar, que en un año que llevo trabajando con la niña, no he conseguido tantos avances como en esa sesión.

Y es que, como dice Paulo Coelho, "hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree".

Y lo que no consiga motivar el amor verdadero...




jueves, 31 de octubre de 2013

Pintar un mar de ilusiones

Este año me he propuesto que la inmensa mayoría de regalos navideños (incluyendo nuestro ya tradicional  "amigo invisible" con las compañeras de trabajo) estén hechos por artesanos o lleven asociados una causa solidaria.

Y el cosmos se ha puesto de mi lado (asustadica ando de lo mucho que me escucha últimamente) porque acaba de llegar por sorpresa a mis manos una agenda preciosa vinculada al hermoso proyecto Pintar un mar de ilusiones. Ha salido adelante gracias a la ayuda de la compañía farmacéutica de medicamentos homeopáticos Boiron (que hace unos meses tuvieron la amabilidad de ponerse en contacto conmigo para mandarnos al Centro unos cofrecitos con cremitas varias que nos vinieron estupendamente y con el detalle de no pedir nada a cambio, sin más pretensiones que cuidarnos un poquito) y la Fundación CurArte, que es una organización sin ánimo de lucro que trabaja intensamente por humanizar las áreas pediátricas de los entornos sanitarios para que éstas sean terapéuticas a todos los niveles. Podéis encontrar muchas muestras de los milagritos que hacen en su página web, como por ejemplo ésta:

Antes y después de una sala de observación

Teniendo en cuenta la fragilidad de mis niños del alma, soy consciente de las muchas interminables horas de hospital y de centros de rehabilitación que todavía les quedan por vivir a ellos y a sus familiares. Así que sólo puedo celebrar, aplaudir y difundir iniciativas tan esperanzadoras como ésta, que buscan hacerles esa estancia mucho más llevadera.

Además, ahora podéis aprovechar para participar en el sorteo de cinco agendas solidarias dentro de la página de Facebook de Boiron. Ojalá toquen a seguidores del blog, así podremos compartir historias tempranas y muchas quedadas, que hojas para apuntar, no nos van a faltar. 

Feliz fin de semana largo a todos : ) 


jueves, 24 de octubre de 2013

Las logopedas toman la palabra

     Podría llenar tantos post contando todo el bien que hacen mis compañeras logopedas, que he decidido que lo mejor es que ellas mismas hagan honor a su preciosa profesión tomando la palabra en una entrevista muy personal. ¡Esperamos que os encante!.

1.     ¿Por qué estudiasteis Logopedia?

 COMPI 1: Debo confesar que no fue mi primera opción cuando terminé el instituto... en aquel momento quería ser psicóloga o trabajadora social (ambas grandes profesiones). Sin embargo, como mi nota en selectividad fue bajita, no pude entrar en ninguna de las carreras citadas, y me sumergí en el mundo de los Ciclos Formativos de Grado Superior. Cursé dos, Educación Infantil e Integración Social, y a lo largo de este camino un pensamiento se fue creando en mi mente: Qué importante es la comunicación y el lenguaje en la vida de todas las personas, qué apasionante puede llegar a ser poder ofrecerle a una persona la posibilidad de comunicarse con su entorno de una manera funcional…  En uno de los cursos tuve la suerte de tener una maestra logopeda que no hizo más que animarme sin darse cuenta a meterme en esta fantástica profesión, y con esfuerzo conseguí entrar en la universidad con nota “sobrá”. Hoy me siento feliz de haber tomado la decisión  de haber elegido estos estudios, y de todo el camino que recorrí hasta llegar a ellos.

    COMPI 2: En segundo de bachillerato, a la hora de hacer la prueba de selectividad, había una asignatura (la alternativa a religión) en la que nos orientaban para que tuviésemos una idea de cuáles podían ser las opciones más acertadas según nuestras actitudes y aptitudes personales.
A mí me salían profesiones relacionadas con el trato directo con la gente, con los niños y la sanidad. En un principio pensé en estudiar magisterio de educación infantil… pero entre tantas ideas mezcladas, la psicóloga me dio unos vídeos donde salían terapeutas ocupacionales y logopedas y ella me empezó a hablar de la Logopedia…
Un día, fuimos a ver un centro ocupacional y allí estaban estos dos perfiles… ambos me llamaron la atención…
No sé porqué, la psicóloga me veía como logopeda y me animaba a estudiarlo… Yo no con mucha idea de lo que era… la verdad… ¡¡Me animé!! Y desde aquí… si tiene la gran suerte de llegar a este maravilloso blog… te lo agradezco J, porque cada día estoy más orgullosa de haberla elegido.

    COMPI 3: Pues… creo que fue el destino el que me empujó por el camino de la Logopedia. Nunca había tenido al cien por cien claro qué era lo que quería estudiar, pero definitivamente me decliné por la Psicología (algo que me fascinaba). Sin embargo, cuando llegaron los resultados de la selectividad, mi mundo se vino abajo, ¿ahora que estudiaba?. La nota no me daba para poder hacer Psicología. El verano en el que tenía que decidirme, a un familiar muy, muy, cercano le llegó una noticia que me hizo derrumbarme, después de varias operaciones no iba a poder hablar nunca más. La necesidad de querer ayudar y no poder, pudo conmigo; definitivamente supe qué quería estudiar.

2.    ¿Qué os hizo decidiros por especializaros en Atención Temprana?

    COMPI 1: Bueno, la verdad es que todos los estudios que he hecho han estado enfocados a la infancia, pues siempre he querido trabajar con este “pequeño gran colectivo”. En Atención Temprana es donde nuestras pequeñas “personitas” comienzan a escribir sobre su pizarra en blanco, donde las familias comienzan su andadura por el duro camino de la maternidad/paternidad… donde tú como profesional puedes ofrecerte para apoyar y fomentar que esas pizarras cada día se vayan llenando de aprendizajes significativos. Por todo ello y mucho más, me apasiona la Atención Temprana. De todas formas he de decir que la logopedia tanto con niñ@s como  con adultos es igualmente apasionante.

  COMPI 2: Volvió a pasarse la casualidad por mi vida… Mientras hacía un postgrado para especializarme en logoterapia clínica, buscaba trabajo para mejorar condiciones laborales, y así me llamaron para trabajar de un Centro de Atención Temprana.
La verdad que a partir de aquí… me empezó a gustar… muchísimo… tanto,  que pensé seguir estudiando cómo era la Logopedia en el ámbito educativo… y decidí estudiar Magisterio Especialista en Audición y Lenguaje. 

    COMPI 3: Una vez empezada la carrera y con la experiencia familiar muy presente, mi pensamiento de la Logopedia cambió radicalmente.
Esa sensación de satisfacción, de gratitud, de alegría que te entra por dentro cuando ves que una persona gracias a ti va mejorando, que gracias a tu ayuda su vida cambia, fue algo que me marcó. Enseguida pensé en los niños, si las personas mayores lo necesitan… ¿los niños?. Entonces quise adentrarme en el ámbito de la Atención Temprana, y mucho antes de acabar la carrera ya me había metido de lleno en este gran mundo. Si la sensación de ayudar a una persona adulta es difícil de explicar, el poder ayudar a un niño… no tiene palabras. Al terminar la carrera, supe exactamente en lo que quería especializarme, en Atención Temprana.

3.    ¿Por qué creéis que es tan importante vuestra labor?

    COMPI 1: Todo el mundo tiene derecho a comunicarse de manera funcional y adaptada a sus capacidades con su entorno, a poseer un lenguaje, habla, voz y alimentación/deglución lo más adecuado y funcional posible. Nuestra labor es acompañar y trabajar con estas personas para conseguirlo ofreciéndoles estrategias, técnicas, asesoramiento, y sobre todo mucho apoyo.

    COMPI 2: Porque para todos es necesario poder comunicar y expresar lo que te pasa en cada momento de manera funcional, además de comprender lo que sucede a tu alrededor, todo ello con la mejor calidad posible. Sin olvidarnos de todo lo que tiene que ver con el área del lenguaje, el habla, la voz, la deglución y la alimentación donde nosotros tenemos el papel de acompañar y ofrecer las estrategias y técnicas necesarias tanto a la persona que lo necesite como a su familia.

     COMPI 3: Yo creo que nuestra la labor es esencial en la vida de las personas que necesitan ayuda por parte de un logopeda. Todas las personas necesitamos comunicarnos y expresar lo que pensamos o nuestros sentimientos, no sólo en un momento determinado, sino a lo largo de toda la vida.
Por otro lado nuestra labor no se queda solo ahí, en la comunicación, hay personas que necesitan nuestra ayuda para poder hablar, para poder comer incluso para poder comprender qué es lo que está pasando a su alrededor.

4.    ¿Cómo es trabajar en un equipo multidisciplinar?

   COMPI 1: Simplemente…¡¡GENIAL!! Cada día aprendes taaanto de las diferentes profesionales que te rodean, que te vas a casa pensando: “guau, cuánto tengo que aprender”… y es que es eso exactamente lo que  es para mí trabajar en un equipo multidisciplinar: APRENDER Y DISFRUTAR APRENDIENDO EN EL TRABAJO. Es una experiencia que, como muy bien sabe nuestra terapeutatemprana, te va haciendo ser “un poquito psicóloga, un poquito terapeuta ocupacional, un poquito logopeda, un poquito fisio, un poquito trabajadora social…” pero, sobre todo, una profesional con ganas de aprender cada día más de la gente que te rodea.

   COMPI 2Es de las mejores cosas que existen en los Centros de Atención Temprana. Poder compartir, empatizar y contar con tus compañer@s es algo necesario para obtener el avance del niño a nivel global.
Además, a nivel personal es una de las cosas más gratificantes de este trabajo puesto que te hace enriquecerte como compañera, como persona y como profesional… ya que eres un poquito terapeuta de otras disciplinas… aprendes un poquito de todo.

   COMPI 3: Creo que es una de las cosas que más me fascina dentro de la Atención Temprana. Es necesario trabajar en un equipo multidisciplinar, aprender de tus compañeros, poder hacer intercambios de ideas... Es muy gratificante ver la evolución del niño de la forma más completa posible haciendo un buen tratamiento entre tod@s.

5.  ¿Cuándo aconsejaríais a unos papás buscar los servicios de un logopeda y por qué es importante intervenir lo antes posible?

    COMPI 1: Pufff qué complicada es esta pregunta… Yo diría... ¡SIEMPRE CUANTO ANTES! ¿Para qué esperar?.  Cuanto antes se comience a trabajar con el niño y con la familia, y cuanto antes se dé asesoramiento, información y  apoyo, antes le estamos dando al pequeño la oportunidad de desarrollar y aprender, antes le estamos dando alternativas y recursos para que pueda comunicarse.
Mi consejo a las familias: ante dudas, sospechas y/o inseguridad no esperéis a que nadie os “empuje” a ir al logopeda, pues quién mejor que nosotr@s para tranquilizaros, asesoraros, responderos cualquier consulta…

    COMPI 2: Se lo aconsejaría cuando haya algún indicio de retraso en comunicación, habla y/o lenguaje o tenga dificultades con la alimentación o voz. Evitaría el “ya lo hará”. La prevención evita muchas dificultades posteriores. Cuanto antes mejor. En caso de duda, pedir una valoración profesional con un logopeda.

    COMPI 3: Pues sinceramente les aconsejaría que cuando viesen en el niño algún retraso de lenguaje, de comunicación, que tuviese dificultades a la hora de comer, no lo dudasen y que busquen algún logopeda para que lo antes posible pueda valorar a su hijo. Cuanto antes se empiece con el tratamiento mucho mejor. Si por un casual, no están seguros, es mejor preguntar y asegurarse de que todo está bien antes que esperar.

6.    ¿Cuáles son las técnicas y las herramientas más utilizadas en vuestra profesión?

COMPI 1: Hoy en día, con l@s peques  con los que me encuentro cada día, creo que mis herramientas más utilizadas son todos los apoyos visuales. Ya sean imágenes, pictogramas, signos…
Como técnicas… diría el moldeamiento y la imitación.  Todo ello adaptado tanto a los intereses del niño como a sus capacidades, teniendo en cuenta en todo momento las inquietudes y necesidades de la familia. Sesiones basadas en el juego, buscando en todo momento la espontaneidad e iniciativa del niño.

   COMPI 2: Depende de las áreas afectadas se usan unas técnicas u otras. Así, en general, podríamos hablar como material estrella de los apoyos visuales, he aquí los pictogramas, las fotos, los cuadernos, los signos (Bimodal, Schaeffer, etc). También se usan los depresores, los dediles, los vibradores orofaciales, vendaje neuromuscular (Kinesiotape), los pomperos, etc. Las Técnicas y estrategias más utilizadas: el moldeamiento, la imitación, el feedback, etc. Todo ello basado en el juego y a partir de los intereses del niño y de su nivel de desarrollo, buscando que sea el niño quien tome la iniciativa.

    COMPI 3: Depende mucho del caso. Todo tratamiento tiene que estar basado en el juego, ya que hay que intentar que el niño esté lo más motivado posible para que tenga ganas de venir y  de trabajar. Una de las técnicas que más usamos son los apoyos visuales, pictogramas, fotos reales, tableros de comunicación, los signos… Para todo el tema de la articulación también usamos cepillos de dientes para estimular, depresores, pomperos, pajitas etc. También usamos mucho los cuentos (con o sin ayuda visual), los puzzles… Una de las técnicas que también usamos frecuentemente es el moldeamiento combinándolo con el refuerzo positivo.


7.    ¿Pueden los adultos beneficiarse también de la Logopedia, o es sólo una disciplina reservada para los más pequeños?

   COMPI 1: ¡Pues claro! La Logopedia está muy presente en la población adulta también. En casos que por diversas causas existe una pérdida de lenguaje y/o habla o alteración de los mismos (como afasias o disartrias), por dificultades de fluencia del habla (tartamudez), por dificultades en lectoescritura, etc.

   COMPI 2: Los adultos también pueden beneficiarse, pues algunas patologías son más frecuentes en edades más tardías, como son: laringuectomías, demencias, parkinson, paralisis faciales, afasias, disfonías, etc.

    COMPI 3: Hay algunas patologías que suelen aparecer en etapas de la vida más avanzadas, ya sea por  un tumor, por un accidente cerebrovascular, incluso por un accidente de coche… son muchas las patologías que podrían necesitar la ayuda de un logopeda, por ejemplo: afasias, disglosias, parálisis faciales, parkinson…

8.    ¿Qué es lo más importante que habéis aprendido de vuestros niños?

    COMPI 1: Uhhh, son tantas las cosas que aprendo de ellos cada día… que no sabría que decir… ¡¡si es que en muchos casos saben ell@s más que nosotras!! Me enseñan cada día la importancia de un intercambio de miradas, de una sonrisa, de un señalado… cuántas cosas hay escondidas en estos pequeños gestos.

   COMPI 2: Que son especiales, y por mucho que nosotros podamos apórtales, siempre nos aportan ellos más a nosotros.

   COMPI 3: Un montón de cosas, ellos aprenden mucho de nosotras, pero nosotras también aprendemos mucho de ellos.

9. ¿Podéis contarnos alguna anécdota divertida que recordéis de vuestra trayectoria profesional?

COMPI 1: He de decir que algunas de las anécdotas que he vivido ya han salido a la luz en este gran blog, pues son “momentazos” compartidos por todas.
Una de las últimas ha sido protagonizada por el pequeño I. que un día cuando salgo a la sala de espera para saludarle e irnos a trabajar me comienza a llamar “Hardscrabble” y yo, que no tenía ni idea de lo que me decía ni qué quería decir, sigo saludándole y animándole a que nos fuésemos a clase, hasta que la mamá, que le entraba la risa cada vez que I. me llamaba así, me contó que “Hardscrabble” es…. ¡la malvada rectora de la universidad de la película “Monstruos University”! Todavía no he tenido el placer de ver la película, pero no he podido evitar buscar imágenes de este peculiar personaje. Aquí la tenéis, mi hermana gemela “maligna”:


Quizá  algún aire tengo en común… jajajaja.

     COMPI 2: Al principio de empezar a trabajar, un niño venía y me decía “yo quiero jugar con la put-” y yo me quedaba a cuadros… porque además me lo decía con una sonrisa… así en varias ocasiones… hasta que me di cuenta que lo que intentaba decirme era que quería jugar con la ¡¡fruta!!... Esta anécdota posteriormente se repite con frecuencia porque es una dificultad de articulación frecuente.

    COMPI 3: Hay tantas situaciones graciosas… Durante varios días un niño me pedía una “maquitulola” para jugar, como no sabía qué quería decir, le ofrecía de todo pero el pobre solo decía, “comé, maquitulola” después de varias sesiones pidiéndome lo mismo, una compañera que también trabaja con él, me dijo que quería: la caja registradora.

10.  ¿Cómo os imagináis a la vuelta de diez años?

COMPI 1: Pues… la verdad, no tengo ni idea, pero lo que deseo es que siga disfrutando de mi trabajo, de ir cada día feliz a trabajar y de seguir siempre con el deseo e inquietud de continuar absorbiendo cada día nuevos aprendizajes de las familias y de los peques…

    COMPI 2: Viniendo a trabajar con la misma sonrisa en la cara, aunque con alguna  arruga más.

    COMPI 3: ¡Lo tengo más qué claro!. Seguiré igual, trabajando con pequeñaj@s.



¿Se puede tener compañeras más bonitas...?

jueves, 17 de octubre de 2013

La historia de Lucas

Conocimos al valiente campeón que protagoniza la entrada de hoy hace justo un año. Venía con muchos retos por conseguir y una jovencísima madre coraje dispuesta a superarlos todos. Para ella, quizá lo más complicado a lo largo de este tiempo, ha sido hacer frente a las miradas de incompresión y a las palabras impertinentes de su alrededor. Un día le pregunté si le apetecía contar su historia por escrito para abrir los ojos de mucha gente y mover otras cuantas conciencias. Su respuesta fue entusiasta y aquí está el resultado. Aunque es un testimonio muy duro, me ha parecido importante compartirlo porque nos confronta con la realidad de muchas familias con las que tratamos a diario. La historia de Lucas es en cierto modo la de muchos niños y sus padres que buscan en cada nueva mañana el afán por salir adelante a pesar de las adversidades. Sólo añadir una última cosita antes de dejaros con su carta y es que si la conociérais en persona, sabríais que las hermosas palabras que nos dedica a las terapeutas que trabajamos con su hijo, bien podrían definirla a ella. Nosotras sí que tenemos que darle las gracias por enseñarnos tanto sin saberlo.

Lucas llegó un dieciocho de Marzo. Después del embarazo que pasé, sólo deseaba tenerlo en brazos… Precioso, perfecto, era lo más bonito que tenía en mi vida. Me tiré pegada a él cuatro meses, veinticuatro horas, no podía dejar de mirarle. ME ENAMORÉ. Según pasaban los meses, Lucas no seguía comportamientos de su edad. Mis alarmas saltaron muy pronto, no me parecía normal que un bebé de casi ya un año se asustara tanto del viento, del ruido del tren, me extrañaba muchísimo que no fuese curioso, que no se moviese apenas. Cambié en esa época como cuatro veces de pediatra... y todos decían lo mismo... el famoso... "YA LO HARÁ". Pero no... no lo hacía. Hasta que una pediatra se preocupó de mandarnos a especialistas. Creían que se trataba de una hipotonía, que es como un retraso muscular. Fuimos al centro base de minusvalía para hacer una valoración, y en la consulta de la psicóloga nos llegó la primera bomba. Son los típicos momentos que se te quedan grabados y que son imposibles de borrar. Con mi suegra, sentadas, Lucas en brazos… “esto no es una hipotonía, Lucas tiene las puertas abiertas al autismo”. Puff…recuerdo como se me paró el corazón… me quedé bloqueada… no volví a decir ni una palabra, no podía ni mirar a mi suegra. Nos impactó la noticia. Salimos de allí con una derivación a un Centro de Atención Temprana, al que acudimos de inmediato. Y empezamos a trabajar. Recuerdo la primera vez que hablé con Laura (psicóloga) iba con mucho miedo, pero me encantó su profesionalidad, me decía las cosas claras pero con TACTO, algo que a muchos médicos les falta. De Raquel (terapeuta) me gustó la tranquilidad que me transmitía, tuvo el poder de calmarme, apoyarme y motivarme. Le hicieron la valoración inicial, y después de agosto ¡empezábamos!. Pasé ese mes deseando que acabase para que Lucas comenzase en el Centro. No teníamos un diagnóstico claro, Lucas era muy pequeño y todavía era difícil, pero cada día surgía algo nuevo en él.

Lucas afortunadamente sigue trabajando en el Centro, lleva ya un año. Y sí que es verdad, que hemos avanzado muchísimo, nunca me imaginaba que Lucas iba a tocar la arena, tocar la espuma, no veía el momento en que Lucas dijese dos palabras seguidas. Y ahí estamos… luchando cada día. Pero sí que hay una parte dentro de mi, no se si esto le pasa a más padres, hay una parte que ve como mi niño tira para adelante, pero otra parte ve como pasa el tiempo y no avanzamos en muchas cosas o que surgen cosas nuevas, me agobia que mi hijo todavía no pueda comer sólidos o que se tenga que autolesionar… Y si a esto le sumamos la incomprensión de la gente... pues sí… muchas veces… muchas, me vengo abajo. ¿Es tan difícil de entender?. No se entiende que si un niño que te cruzas por la calle y le hablas o le tocas y no te devuelve la mirada sino al contrario, se asusta y se bloquea… ¡¿no se entiende qué quizás deberías dejarle en paz?!. Pues no… es mas fácil pensar “qué niño más tonto”, “qué tímido”, “qué mal educado”. Y si ya me meto en dar explicaciones... Tengo que convencer a medio mundo de que mi hijo es ESPECIAL y de que tiene un trastorno… Pero esto no sólo pasa con desconocidos… me pasa incluso con gente cercana, familia, amigos… ¿¿¿NO ES SUFICIENTE PASAR POR LO QUE PASAMOS???. A veces pienso… ¿a lo mejor se creen que me encanta decir que mi hijo sufre un trastorno del espectro autista?. Pues no… ojalá no tuviese ni que estar escribiendo esto, pero nos ha tocada... y no pasa nada, podría ser peor. Todo esto hace que ame más a mi hijo, hace que le entienda más, que tenga más paciencia, porque hay que tenerla, y mucha. Sabemos que es duro, lo vivimos a diario, es muy duro estar desde las ocho de la mañana guerreando con Lucas, pero… cuando estoy al límite… pienso en que estará pensando él… que hay dentro de él que le bloquea, y toda esa mala energía la enfoco en ayudarle, en ayudarle a sonreír.

Ahora Lucas está en una fase complicada.  Cada vez se comunica mejor con nosotros, pero ahora lo raro es ver a mi niño contento... siempre está enfadado o en su mundo. Tenemos enfados en desayuno, comida, merienda y cena. Para ir al Cole, para ir al parque, en el parque, para ver la tele, para pintar, para bañarse, para dormir. Esa gente que no comprende este tipo de trastornos, me los traería un día a casa… sólo veinticuatro horas, para que empatizaran más con Lucas. Porque es muy duro ver como él no es feliz… no es feliz porque no entiende lo que le rodea.

Lo mejor de todo es que Lucas tiene mucha gente alrededor que si le entienden y que le quieren con locura. Y que a pesar de todo esto vamos a estar siempre ayudándole a entender todo lo que necesite. Y sé que vamos a superar todo esto, llegará el día en que Lucas coma un filete de pollo, se bañe en la piscina, me mire, me bese, me abrace. Se que llegará, por todo el trabajo que hacemos en casa y en el Centro. Si no os lo digo reviento. Sois lo mejor que me podía pasar, sin vosotras no se que habría hecho y no sé cómo agradecéroslo… será vuestro trabajo pero para mi sois PERFECTAS. ¡GRACIAS!.

Lucas con su maravillosa mamá

jueves, 10 de octubre de 2013

La ley de la atracción

Les recibo en la sala de espera. La mamá, su mejor amiga y un frágil bebé de nueve meses con un control precario de cabeza, las manos fuertemente cerradas con los pulgares incluidos y la mirada lejana. Me presento y pasan conmigo. Hoy es su primer día. La mamá se fija enseguida en una vela aromática que tengo encendida y que va cambiando de color por efecto del calor. Es preciosa, me dice. Voy a comprarle una a mi hijo, añade mientras acomoda cuidadosamente a su pequeño en mis brazos. Le comento qué solemos abordar en Terapia Ocupacional y empezamos a completar algunos retazos de su historia que me faltan. Cuáles son sus juguetes favoritos, si tiene algún miedo, qué tal come, cómo es su cuchara, si puede traerme el portabebés que le han prestado para comprobar que es ergonómico...

Se rompe. Se disculpa. Le pido por favor que se sienta muy libre de hacerlo aquí siempre que lo necesite. Sigo elaborando preguntas. Intenta justificar un poco avergonzada que colecha por necesidad, porque no tienen dinero para mudarse a una casa con dos habitaciones. No encontrará en mí la persona que juzgue esa práctica ni su lactancia más allá de los seis meses. Pero me entristece que la forma en la que lo dice, deja adivinar que ya son varios los que se ha cruzado por el camino cuestionando sin razón su forma de crianza.

Me cuenta que lleva tanto tiempo dando vueltas, tan perdida... Al principio le decían que era una simple tortícolis. ¿A qué mierda clase de profesional se le ha podido pasar algo así de comprometido?, pienso interiormente conteniendo la rabia por ese valioso tiempo desperdiciado. Ahora, se desahoga la mamá, sé que algo importante le sucede. ¿Crees en la ley de la atracción?, me dice entre lágrimas. La miro desconcertada. Conozco el famoso Secreto de Rhonda Byrne pero no sé si se refiere a eso o al algo de mayores dimensiones. Yo sí creo en ella, continúa. Pienso que si anhelas algo firmemente, con todo tu corazón, se cumplirá. Y yo quiero que mi hijo se cure. No me importa si tarda cinco o siete años en caminar. Pero necesito que alguien me diga que entregándome a él cada día y con vuestra ayuda, esto se va a solucionar. 

Llora ella. Llora su amiga. Lloro yo por dentro mirando la llama de ese fanal que es la única que se mueve en ese instante casi sagrado, en el que la valiosa formación del vínculo con la familia está en juego. Ni yo ni nadie podemos asegurarte eso, le respondo concentrada en que no me tiemble la voz, pero lo que sí puedo prometerte es que trabajaremos con toda el alma por escuchar lo que tu hijo ha venido a enseñarnos y por llegar lo más lejos posible. Se esfuerza por sonreír. Gracias, susurra, creo que al fin siento que estoy en el lugar adecuado. No se imagina cuánto deseo mientras vuelvo a contemplar la luz, que de verdad así sea...





viernes, 4 de octubre de 2013

El sol tras los cristales

Tengo un cerebrito de reptil melancólico al que le sientan los cambios de estación como auténtica sal en los ojos. Una amiga psicóloga me ha dicho que lo ideal para la astenia otoñal, es una completa dieta ayurvédica basada en alimentos específicos que equilibren mi dosha (¡0_0!). Mientras hago acopio de alcachofas y de fe en las terapias alternativas, lo que mejor me viene realmente en esta época (además de trabajar con los peques que todo lo dan sin pedir nada a cambio y de unirme a esperadas quedadas), es recibir el sol tras los cristales al cuidado de un buen libro. El último que ha llegado a mi regazo arrasando con cualquier poso de desánimo y llenando mi boca de mil gracias, es un ejemplar único y extraordinario. Una bloguera sensacional y gran mamá maravilla, ha estado semanas cosiéndolo con sus propias manos para que mis niños aprendan un montón de cosas nuevas.


Se siente tanto amor en cada puntada, que no me cabe la menor duda de que las caritas de felicidad descubriendo cada detalle estarán garantizadas...

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los terapéuticos procesos de duelo

Hoy toca título en plural para una experiencia muy individual. Cuando se imparte en los cursos de formación "el proceso de duelo" se estudia de una manera muy esquemática y parcelada para que resulte más pedagógico. Pero lo cierto es, que hasta que no trabajas con muchas familias, no eres consciente de lo realmente complejo y diferente que puede ser para cada una vivenciar su propio proceso de duelo.

Todos hemos sufrido alguna pérdida personal, material o espiritual, a la que ha acompañado posteriormente un duelo más o menos largo y que suele pasar por las conocidas fases de negación (esto no puede estar pasando), ira (¡¡esto no puede estar pasándome a mí!!), depresión (cómo puede estar pasándome esto, por favor que se pare el mundo) y aceptación (esto está pasando, el mundo no se va a parar y cuanto antes vuelva a él, mucho mejor).

Por tanto, podemos intentar imaginar que si un niño llega al mundo directamente desde la mente y el corazón de sus papás con toda la idealización que ello conlleva, lo último que espera su entorno más cercano, es encontrar alguna alteración en el desarrollo que haga estallar por los aires las expectativas de felicidad que ya estaban depositadas en ese ser.

Suelen decir los profesionales de la salud mental, que un duelo normal (qué poquito me gusta esta palabra para calificar experiencias vitales) puede durar aproximadamente un año y que se transforma en patológico (ésta me gusta menos todavía que la anterior), cuando se prolonga más allá o interfiere significativamente en las actividades cotidianas.

¿Qué encontramos habitualmente en Atención Temprana?. Pues que la división entre las cuatro etapas no está tan clara o discriminada, sino que determinados acontecimientos van a suponer también pequeños duelos dentro de otro más global y general y que éste a su vez, va a estar muy condicionado por diversos factores como la estabilidad que tenga la pareja, el apoyo social, la presencia o no de otros hijos, los desafíos que tenga el niño por delante, la forma en la que se les den las informaciones, etc. Es decir, que dentro del proceso de asimilación más profundo que va a durar probablemente toda la vida, los papás van a tener que afrontar en muchos casos cambios frecuentes que impliquen el uso de determinados productos de apoyo, reformas de la casa, adaptación del coche, variación de modalidad educativa...

Además, a diferencia de otros duelos, éstos en particular van a tener un impacto no sólo en los progenitores, sino también en los abuelos, los hermanos, los tíos y en general, en cualquier persona que tenga un contacto directo o un vínculo especial con la familia. El caso de los hermanos, que a veces son los grandes olvidados de la historia, hay que cuidarlo especialmente ya que en ocasiones se les omite mucha información por pensar que no se enteran de nada y es más bien todo lo contrario. Los niños pequeños son tremendamente sensibles a los sentimientos que se mueven en el ambiente. Me contaba una mamá la semana pasada que habían comprado unas estrellitas fosforescentes a su hija, una preciosa bebita de diez meses a la que tratamos desde hace poquito, para estimular su percepción visual. Parece ser que cuando las colocaron en la habitación que comparte con su hermano de dos años y medio, él se sobresaltó terriblemente y desde entonces no ha querido volver a dormir en su cama (se refugia en la de los abuelos, a pesar de haberlas retirado de manera fulminante el mismo día). Me preguntaba la mamá preocupada por la reacción exagerada y con cierta lógica, si sería buena idea llenar la casa entera de estrellas menos la habitación infantil, para que el hijo volviera a su cama. Al margen de que es un niño sociable sin ningún tipo de dificultad que en un momento dado se ha asustado con las estrellitas como podía haberlo hecho con unos petardos, le dije a la mamá que, sumando otros detalles que me comentaba, quizá ésta era la manera de demandar una atención necesaria o un abrazo de cariño, porque ahora la familia entera estaba volcada con la niña muchas horas diariamente y nadie se había sentado con él a darle una explicación adaptada a su edad sobre lo que estaba ocurriendo.

Esta sola anécdota ya nos hace tomar idea de la dimensión que adoptan estos procesos de duelo y de la ayuda extraordinaria que van a necesitar unos papás que están en todo el derecho del mundo de SENTIR. No es malo sentir emociones. Es completamente lícito sentir rabia, tristeza, impotencia... Lo importante es saber gestionar esas emociones siendo realistas, pero sin perder nunca la esperanza. Para ello, creo que los profesionales (y allegados) lo mejor que podemos hacer es, precisamente, generar espacios de escucha activa y respetar los tiempos de adaptación de cada uno, para que los protagonistas implicados en estos duelos puedan expresarse sin miedo a ser juzgados. Y esto es importante, no sólo desde el punto de vista de la Psicología, sino en cualquier área que intervenga con ese niño, porque su participación exitosa en todas las ocupaciones que le corresponden, va a depender en gran medida del equilibrio emocional que tengan sus padres. Si les perdemos a ellos, ya podemos trabajar mucho con el niño que no vamos a avanzar absolutamente nada.

Somos un equipo. Estamos juntos (¡mucho!) en esto. Por eso, a pesar de su intensidad son procesos de duelo terapéuticos, gracias al enriquecedor aprendizaje colectivo que conllevan. Todos mirando en la misma dirección, contemplando el mismo horizonte... o al menos intentándolo.

Foto de A., pareja de nuestra logopeda, E.

viernes, 13 de septiembre de 2013

¿Jugamos al pádel por la Atención Temprana?

Cada vez que Medio Limón intenta apañárselas para desplegar la tabla de planchar, no puedo evitar que se me venga a la mente Pepe Viyuela con su famosa silla ;) Es precisamente este actor, el que nos presenta en el siguiente vídeo una maravillosa iniciativa para animar a la participación en un torneo de pádel solidario, cuya recaudación íntegra se destinará a proporcionar terapias de Atención Temprana. ¿Me ayudáis a difundirlo?...



¡Feliz fin de semana a todos!



lunes, 9 de septiembre de 2013

Viejos juguetes, nuevos usos

Aunque esté algo cascadilla porque los años pasan para todos, la jirafa continúa siendo uno de los juguetes estrella en nuestra sala de Terapia Ocupacional:


Cuando se le da de "comer" sus cubitos, van sonando diferentes melodías gracias a un dispositivo que tiene en su interior, lo cual nos posibilita entrenar tender la mano, agarrar, soltar, la coordinación óculo-manual, la estrategia causa-efecto, la permanencia de objetos y la localización auditiva.



Los cubitos tienen diferentes acabados en su base y contienen animalitos varios:















Lo que hace que podamos trabajar también la integración táctil y la formación de conceptos, o incluso, el control postural colocándolos en diferentes alturas para alcanzarlos.

Por sus características, es un tipo de juguete que suelo utilizar habitualmente con niños de entre 12 y 18 meses. Sin embargo, el otro día I. de 3 años le encontró un nuevo uso. Entró en la sala muy motivado y cuándo le pregunté a qué quería jugar señaló rápidamente la jirafa. Me contuve el manido "pero es que eso es para bebés" y me dejé sorprender. En cuanto vio que para él era demasiado simple el mecanismo me dijo "mira, vamos a jugar a una cosa. Yo meto todos los cubos, cierro los ojos y tú quitas uno. Cuando los abra tengo que saber cuál falta". Él solito buscó la manera de encontrarle una aplicación más compleja y adecuada a su edad y a sus necesidades de aprendizaje. Nunca he estado tan contenta de haberme mordido la lengua a tiempo. Aunque lo cierto es, que me encanta tomar el rol de aprendiz frecuentemente y dejarme llevar por la propia intuición y motivación de los niños.

¿También os ha pasado a vosotros?, ¿os han dejado a menudo en evidencia los descubrimientos insólitos de estos pequeños científicos amateur?...

lunes, 2 de septiembre de 2013

Presentaciones oficiales a ritmo de swing

Un nuevo y emocionante curso está naciendo en cada una de las salas de nuestro Centro. Como dice esta  canción de optimismo contagioso, seguiremos adelante mientras aguante la ilusión...

Departamento de Administración:



Filtra llamadas, gestiona papeleo, organiza horarios, contacta con proveedores o se pelea (saliendo siempre victoriosa) con la trituradora, el teléfono, los juguetes diabólicos y cualquier aparato eléctrónico que se atreva a perturbar la armonía de esta milagrosa burbuja en equilibrio donde trabamos. Aunque en alguna ocasión estamos convencidas de que le encantaría mandarnos a nuestros respectivos pueblos a ver las vacas, atiende todas nuestras urgentes demandas con envidiable calma interior y asombrosa eficacia exterior. Por ello y porque se merece un homenaje tan grande como ella...¡¡¡ esa V. cómo mola se merece una olaaaaaaaaa!!!.

Departamento de Trabajo Social:



De apariencia frágil pero fuertes convicciones morales, M. representa la voz de las familias en el Centro. Además, tengo la sensación de que es la compañera que mejor nos conoce a todas y cada una de nosotras, tanto con nuestras luces, como con nuestras inseparables sombras. Independientemente de lo alta que sea su montaña de trabajo, encontrará tiempo para bajarse de ella y escucharte con el inmenso corazón que tiene. Bien seas padre, madre o sencillamente tan sólo aspires a serlo algún día, con ella aprenderás como en El Principito que tanto admira, que lo esencial es siempre invisible a los ojos.

Departamento de Psicología:



L., que se caracteriza por los bonitos pendientes que suele llevar habitualmente, es una de nuestras psicólogas infantiles más veteranas. Trabajadora incansable, siempre son bien recibidas sus visitas a Terapia Ocupacional. Ella la llama sala zen, porque dice que le da mucha paz. Lo que en realidad no sabe, es que nos encanta tenerla con nosotras porque transmite toda la sabiduría del mundo con su mirada. Me gustaría aprovechar la ocasión para comentarle dos cositas a sus padres, lectores habituales de estas historias tempranas:
1. Gracias por hacernos llegar palabras tan bonitas sobre el blog a través de vuestra hija, aunque si no tuviéramos la fortuna de trabajar con ella, probablemente todo esto no tendría ningún sentido. Y otra cuestión, ¿¿qué es eso de tener un post colgado en el salón de vuestra casa?? ¡¡por favorrrrrr!!.
2. ¿Cómo se hace para crear y criar un ser tan absolutamente maravilloso?. Deberías compartir el secreto con la humanidad entera.


En E. encontraréis una buena alidada para hablar de maternidades, crianzas y esos temas que tanto nos gustan por aquí. Como compañera, está siempre dispuesta a ayudarte en todo lo que necesites y como profesional, el sentido común es su herramienta terapéutica imprescindible para mejorar el desarrollo de los más pequeños.  E. es también una experta bailarina que en sus ratos libres realiza espectaculares coreografías.


Cierra el departamento la psicóloga clínica B. Lleva poquito tiempo con nosotras, pero su espíritu libre y pacifista ya nos tiene conquitadas a todas. Hay que reconocerle también el mérito de esforzarse cada día en dejar las salas por las que pasa tal y como se las encuentra, teniendo presente que la pobrecilla todavía no cuenta con un aula propia. Un día cayó en sus manos por casualidad el imprescindible libro La integración sensorial y el niño, de la terapeuta ocupacional Jean Ayres. Desde entonces, no ha podido dejar de leerlo y eso merece gran simpatía por parte del departamento de Terapia Ocupacional.

Departamento de Fisioterapia Respiratoria:


A. forma junto a C. posiblemente el mejor dúo de Fisioterapia Respiratoria conocido hasta el momento. Además de ayudar a que nuestros niños tengan una mejor calidad de vida, en ella encontrarás siempre ese abrazo de madre que te hace sentir que nada malo pueda suceder si está a tu lado.


Todavía se nos hacen agüita los ojos cuando recordamos a su suegro refiriéndose a ella como mi hija durante la celebración de su enlace. Esto da idea de lo mucho que se hace querer C. Tenemos que darle las gracias por invitarnos a compartir uno de los días más bonitos e importantes de su vida. Algo nos dice que sólo fue el primero de los muchos que están por llegar.

Departamento de Fisioterapia Motórica:



Y como de una boda sale otra, el novio de P. ha tomado buena nota y le ha pedido matrimonio este verano en una preciosa cala menorquina. Ella, que además de una fisioterapeuta pediátrica brillante es una coordinadora excelente y un hacha con la interpretación de radiografías, no ve el momento de organizar el evento con la magnitud de compromisos laborales y estudiantiles que tiene programados para los próximos meses. Le hemos dicho que no tiene de qué preocuparse; somos muy versátiles y tiene trece terapeutas- wedding planers a su entera disposición. 


Con M. bromeamos mucho con motivo de la coronación como reina de la belleza de su pueblo hace muchos años. En realidad, es debido a la envidia insana que nos corroe las venas porque no se puede ser más bonita, tanto por fuera como por dentro ;)

Departamento de Logopedia:



E. es una de esas personas especiales cuya presencia ya es por sí misma terapéutica. Maestra de audición y lenguaje, maestra de educación especial y logopeda, no me cabe duda de que los niños mejoran con sólo estar en sus manos. Con el impecable currículum que tiene, podría parecer relativamente fácil ser tan buena profesional. Sin embargo, lo que no te enseñan en ninguna universidad, es a convertir cada día en algo mágico y esto es algo que sólo E. consigue cada vez que sonríe. Un privilegio compartir turno, niños y sueños con ella.


Logopeda y narradora de cuentos, a nuestra segunda E. no le hace ninguna justicia trabajar en la sala de Dumbo el triste, porque ella da verdadero significado a la palabra alegría. Cercana, entrañable  y positiva por naturaleza, es la profesional ideal que cualquier padre querría para tratar con sus hijos. Estoy convencida de que su metodología de trabajo, creativa y a la vez profundamente respetuosa con los más pequeños, formará parte algún día de los planes de estudio de la carrera de Logopedia. Mientras, las que trabajamos con ella, disfrutamos de su fascinante duende que hace que cada segundo sepa a auténtico algodón de azúcar. 


La última E. de este increíble trío, corresponde a una mujer que compagina a la perfección su trabajo en el Centro, con otra jornada laboral en un gran hospital pediátrico de referencia. Es conocida en el blog por haber interpretado todas las canciones de la despedida de soltera de C. en Lengua de Signos sin despeinarse ni un poquito. Sin duda, nuestra heroína particular. 

Departamento de Terapia Ocupacional:


Con S. y su mundo nos encontramos por casualidad hace un par de años en un curso de fin de semana. Como todo sucede por algo, este año tenemos la suerte de que se incorpore cargada de energía positiva a nuestro loco equipo de trabajo. Estamos seguras de que tendremos mucho que aprender de ella. ¡Bienvenida compañera!. Te prometemos que vamos a hacer todo lo posible porque te sientas muy integrada y querida. 

Departamento de Intendencia:





Bueno, entonces ahora sí que podemos afirmar que estamos preparadas para afrontar una vez más todo lo que tenga que venir y tratar a nuestros niños como se merecen. ¿Nos acompañáis?...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...